"Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal".

Marcel Proust. En busca del tiempo perdido - Por el camino de Swan. 1913

¿Cómo puede un simple y pequeño trozo de magdalena desencadenar un torrente de sentimientos? La respuesta es a la vez sencilla y complicada: porque los olores y los sabores despiertan nuestros recuerdos. Son ellos los que enriquecen nuestra visión particular del mundo y, a su vez, constituyen en algunas ocasiones nuestra ancla con el pasado, con todo lo que hemos vivido. Este texto, a través de la cita de un episodio muy particular (y a su vez pertinente) que le ocurrió a Marcel Proust pretende ser el punto de inicio de un ciclo en el que proponemos viajar con el poder evocador de los sentidos.

Viajar y, a su vez, relacionar las sensaciones y emociones que provoca la degustación de algunas elaboraciones gastronómicas con recuerdos y experiencias que ya hemos vivido. El sabor de una receta tradicional, como las que usamos en la Granja Bruselas para ofreceros nuestras especialidades, puede llevarnos a lugares y momentos de nuestra vida que estaban enterrados en lo más profundo de nuestra memoria hasta que algo acude para rescatarlo y abrazarnos con su dulce manto. Viajemos, pues, a través de nuestras experiencias y de la literatura a lo largo de nuestras vidas y del mundo que, seguro, redescubriremos después de una percepción inesperada...