Los tiempos han cambiado. Y mucho. La Castañada, la tradicional fiesta que se celebra en la vigilia de Todos los Santos, se conmemoraba en un clima mucho más fresco que el que estamos viviendo hoy en día. Por eso, no es nada raro que sus elementos principales, las castañas, los panellets, los boniatos e incluso el vino dulce con el que se acompañan en muchos casos, sean, al fin y al cabo, productos con un alto contenido calórico. El frío, aún no con la virulencia del invierno, empezaba a hacer acto de presencia de manera mucho más seria, y las familias se reunían alrededor de la mesa para culminar la cena con estos postres tan especiales.

Hoy en día, para muchos, las castañas, los panellets y los boniatos han dado paso a caramelos, dulces, calabazas y disfraces. Poco a poco, otra tradición, la estadounidense de Halloween, se está instalando también en estas tierras. Hasta cierto punto, es comprensible. ¿A quién no le gusta una fiesta de disfraces? Los niños, por supuesto, son los que han abrazado esta festividad de importación con más entusiasmo, pero tampoco faltan adultos que, muy posiblemente tras participar en la tradicional Castañada con los suyos, salen a recorrer las calles vestidos de vampiro, hombre lobo, bruja, momia u otros seres de fantasía. Al fin y al cabo, las mezclas sobre el papel más inverosímiles suelen ser inesperadamente compatibles. Y no sólo en la cocina.

Hay muchas formas de hacer panellets. Y en este caso, con la posibilidad de mezclar también todo tipo de ingredientes. No obstante, vamos a explicaros la manera más tradicional de hacerlos. Se parte de una base de almendra cruda molida y azúcar. Después de dejar reposar la masa en la nevera, se hace una bola, se pinta el exterior con huevo, para que tenga adherencia, y se le pegan piñones. Una vez tengamos varios de estos pequeños pasteles, hay que meterlos en el horno de 12 a 14 minutos. Una vez hechos, lo mejor es consumirlos al día siguiente. Desde luego, hay múliples variantes para la base, hay quien la hace con boniato o patata, y también para la decoración, como almendra, coco rallado, etc. Incluso hay quien añade café a la masa para hacer panellets de café. Los tradicionales, los de siempre, son los de piñones. Pero los demás tampoco están nada mal. Es cuestión de gustos.